INTOLERANCIA A LA LACTOSA


La lactosa (“azúcar de leche”) es un azúcar compuesto por dos unidades, una de “glucosa” y otra de “galactosa”. Para que nuestro intestino pueda absorberlas, debe hacerlo por separado, por eso en el proceso digestivo hay una sustancia (enzima) que descompone la lactosa: la “lactasa”. La producen las microvellosidades del intestino delgado, pero en determinadas ocasiones puede fallar su funcionamiento. Entonces, puede disminuir o fallar la cantidad de lactasa, la lactosa no se descompone y pasa al intestino grueso, estorba a las bacterias intestinales y produce diversos problemas como fuertes diarreas. Se trata de la intolerancia a la lactosa.

Hay otros síntomas, que varían entre los distintos grados de intolerancia a la lactosa: cólicos intestinales, gases, desnutrición, estreñimiento, erupciones en la piel, problemas de crecimiento en niños…

Hay diversas pruebas que se pueden realizar para diagnosticar esta enfermedad: el tradicional test de intolerancia a la lactosa, el “test de hidrógeno espirado”, una biopsia del intestino delgado, un diagnóstico genético si la intolerancia es congénita o un análisis de acidez de las heces (en niños).

Una vez se ha diagnosticado, los pacientes tienen que reducir la cantidad de alimentos con lactosa  que comen en su dieta. Por un lado, la leche y sus derivados (queso, yogur, cuajada, mantequilla, etc). Por otro lado, los alimentos no lácteos a los que les echan lactosa como aditivo (por ejemplo, algunos panes de molde). Si no se ingieren estos alimentos, los pacientes no tienen por qué tener problemas. Además, hay productos que sustituyen a los nutrientes que pueden faltar por estar en la leche.

Hay dos tipos de intolerancia a la lactosa:

1.- Intolerancia congénita, principal o permanente: es hereditaria, se adquiere con los genes, y puede impedir la producción de la enzima, o a su regulación.

2.- Intolerancia adquirida, secundaria o reversible: el origen es una enfermedad o problema que la persona adquiere, como algunos fármacos o las situaciones de desnutrición. Hay un ejemplo muy común que es la intolerancia a la lactosa causada por la enfermedad celíaca, ya que se dañan las vellosidades. Esto solo sucede si el celíaco ha tomado gluten, como efecto secundario, y se puede acabar con esta intolerancia si se deja de tomar.

Como curiosidad, cabe mencionar que la intolerancia a la lactosa es mucho mayor en países en los que tradicionalmente no se ha tomado leche (por ejemplo, Sudamérica y países orientales). En Europa, especialmente en países nórdicos o alpinos, apenas se da la enfermedad.

BIBLIOGRAFÏA:

http://es.wikipedia.org/wiki/Intolerancia_a_la_lactosa

http://www.lactosa.org/saber.html

http://www.alimentacion-sana.org/informaciones/novedades/intolerancia%20lactosa.htm

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Esta entrada fue publicada en 03. El aparato digestivo y la digestión, 12. La salud y la enfermedad y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a INTOLERANCIA A LA LACTOSA

  1. nachodespierto dijo:

    Esta muy bien redactado y es un tema que poca gente a hecho mi nota es de un 9 sobre 10

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